Los ojos que una vez miraron un bello atardecer hoy se cierran del cansancio, los destellos de palabras que intentan vencer la barrera de lo imposible solo chocan contra los parpados caídos El umbral de lo absurdo llega a su punto máximo cuando la imagen atraviesa mi retina. Kilos y kilos de letras, golpean sin parar, miles de ideas y ninguna verdad. Es hora de soñar antes que ya no pueda hacerlo.