Los sábados se retuercen en la presencia de mi alma. Las palabras no suelen salir con facilidad y los versos juegan a las escondidas con las tramas. Las notas se burlan de los acordes, las pentatónicas brillan en un pentagrama dibujado solo por silencios. Las risas que tiene un gusto salado, no pueden inventar dulces en bodegas de ilusiones. Quizás solo pueda largar pequeñas oraciones y convencerme de hacer un buen estofado.
sábado, 31 de mayo de 2014
viernes, 30 de mayo de 2014
Blues superpodrido
Las gotas empiezan a golpear el frente de mi casa, mis puños empiezan a trascender fronteras, mis gritos se escuchan a kilómetros de distancia y mi sangre sirve para marcar el mapa del pueblo. No existen distintos en este parque de iguales, no hay compromiso de las autoridades y el guitarrista sabe que debe salir a imponer justicia con sus cuerdas. La improvisación empieza en el último vagón de esté tren y termina con un llamado al presidente de turno.
jueves, 29 de mayo de 2014
You have killed me
De los sueños del papel a los nuevos escritos en tinta invisible, los pañales se tapan con trapos sucios y la mente de los agudos se vuelve crónico. Matando al demonio la cura se hace imposible de encontrar, no hay efectos adversos en este panorama circunstancial y las consecuencias son tumbas vacías con gente deambulando por las calles de la ciudad. Ten cuidado joven vidente aún quedan cazadores persiguiendo migas de pan.
martes, 27 de mayo de 2014
Eterno
Esperando el colectivo, el tiempo transcurre más lento. Las voces se escuchan por debajo de los asientos, las palpitaciones se aceleran al ritmo del semáforo y el conductor pide a gritos que se baje el último niño. El payaso sube intentando vender su magia, los jóvenes se duermen ante la llegada de embarazadas intentando recordar cuando ellos eran fetos. El señor con los lentes y el diario, se da cuenta de la situación y en vez de levantarse solo atina a decir: esta juventud está perdida.
lunes, 26 de mayo de 2014
Close to me
Firmó mis papeles en la embajada, cambio mis monedas por unos segundos de libertad. Transmito todos mis pensamientos hacia el otro lado del salón, enciendo la vela del sirio pascual y emprendo mi viaje con rumbo conocido. Terminando el último bocado de la gran cena, recuerdo, que no cerré la puerta.
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