Los sábados se retuercen en la presencia de mi alma. Las palabras no suelen salir con facilidad y los versos juegan a las escondidas con las tramas. Las notas se burlan de los acordes, las pentatónicas brillan en un pentagrama dibujado solo por silencios. Las risas que tiene un gusto salado, no pueden inventar dulces en bodegas de ilusiones. Quizás solo pueda largar pequeñas oraciones y convencerme de hacer un buen estofado.
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