lunes, 23 de enero de 2012

Querido FBI

El surrealismo hoy no tiene lugar en las leyes primitivas impuestas por los empresarios. Los beneficiaros acá no son los artistas, los autores de todos los derechos. Ellos al firmar un contrato para su difusión pierden los derechos y las discográficas son las que la levantan en pala. La Internet no es un peligro para el artista, al contrario si sabe utilizar las herramientas puede hasta ser un beneficio. La Internet es un peligro para todos los empresarios, las disqueras, las empresas que lucran con todo esto. No perdamos algo que nos permite comunicar con todo el mundo. Pensemos por nosotros mismos.