La frontera de las decisiones solo se cruzan ante los miedos, las locuras, los pensamientos vacíos y defragmentados. Basta de inhibiciones, de represiones, de basura supuestamente intelectual. Caminar ante lo desconocido es tan fascinante como salir a buscar una canica en el medio de una ciudad. Los peligros solo son llamados así cuando dudamos de nuestra habilidad para desenvolvernos en nuestro habitad natural.
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