sábado, 11 de septiembre de 2010

Contigo

Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá; yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar.  Yo no quiero vecínas con pucheros; yo no quiero sembrar ni compartir; yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz. Yo no quiero cargar con tus maletas; yo no quiero que elijas mi champú; yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud. Yo no quiero domingos por la tarde; yo no quiero columpio en el jardin; lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí.  Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren. Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes; yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer. Yo no quiero calor de invernadero; yo no quiero besar tu cicatriz; yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí.  No me esperes a las doce en el juzgado; no me digas "volvamos a empezar"; yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad. Yo no quiero saber por qué lo hiciste; yo no quiero contigo ni sin ti; lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí. Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren.
Porque en esos ojos tristes, me pierdo, vuelo y solo te encuentro a ti, por la flama

viernes, 10 de septiembre de 2010

Lo peor del amor // Nos sobran los motivos

Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el puré de reproches con sardinas, las golondrinas muertas en la almohada. Lo malo del después son los despojos que embalsaman al humo de los sueños, los teléfonos que hablan con los ojos, el sístole sin diástole sin dueño. Lo más ingrato es encalar la casa, remendar las virtudes veniales, condenar a la hoguera los archivos. Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos…

Esta sala de espera sin esperanza, estas pilas de un timbre que se secó, este helado de fresa de la venganza, esta empresa de mudanzas, con los muebles del amor. Esta campana muda en el campanario, esta mitad partida por la mitad, estos besos de Judas, este calvario, este look de presidiario, esta cura de humildad. Este cambio de acera de tus caderas, estas ganas de nada, menos de ti, este arrabal sin grillos en primavera, ni espaldas con cremallera, ni anillos de presumir. Esta casita de muñecas de alcana, este racimo de pétalos de sal, este huracán sin ojo que lo gobierne, este jueves, este viernes, y el miércoles que vendrá. No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo. Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos. Este museo de arcángeles disecados, este perro andaluz sin domesticar, este trono de príncipe destronado, esta espina de pescado, esta ruina de Don Juan. Esta lágrima de hombre de las cavernas, esta horma del zapato de barbazul, que poco rato dura la vida eterna, por el túnel de tus piernas, entre Córdoba y Maipú. Esta guitarra cínica y dolorida, con su terco knock knockin' on heaven's door, estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas a pañuelo de estación. Este Land Rover aparcado en tu puerta, la rueca de Penélope en el Luna Park, estos dedos que sueñan que te desnudan, esta caracola viuda sin la pianola del mar.

Porque sobran motivos para vivir cada día

jueves, 9 de septiembre de 2010

Donde habita el olvido

Cuando se despertó, no recordaba nada de la noche anterior, "demasiadas cervezas", dijo, al ver mi cabeza, al lado de la suya, en la almohada... y la besé otra vez, pero ya no era ayer, sino mañana. Y un insolente sol, como un ladrón, entró por la ventana. El día que llegó tenía ojeras malvas y barro en el tacón, desnudos, pero extraños, nos vio, roto el engaño de la noche, la cruda luz del alba. Era la hora de huir y se fue, sin decir: "llámame un día". Desde el balcón, la vi perderse, en el trajín de la Gran Vía. Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, una vez me contó, un amigo común, que la vio donde habita el olvido. La pupila archivó un semáforo rojo, una mochila, un peugeot y aquellos ojos miopes y la sangre al galope por mis venas y una nube de arena dentro del corazón y esta racha de amor sin apetito. Los besos que perdí, por no saber decir: "te necesito". Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, una vez me contó, un amigo común, que la vio donde habita el olvido.

Pienso luego existo a veces no es lo mejor.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Besos con sal

Tus pies bailan un tango con mi pasado, tus cejas son las rejas de una prisión, tus labios son el fuego por duplicado, tu olvido es un descuido de mi pasión. Tu cuello es una rama para colgarse, tu mente un crucigrama sin terminar, tu ombligo anda buscando donde ocultarse, tu boca es un milagro de la humedad. Tus ojos son dos gatos por los tejados, tu nuca un callejón al oscurecer, tu pelo es el más negro de los pecados, tus dientes son agentes de Lucifer. Hembra y señora que cada hora cambia de piel, golfa y decente, dulce serpiente de cascabel, flor de alquitrán, lluvia que llueve, besos con sal. Tu lengua sale en todas mis pesadillas, tus uñas acribillan mi corazón, tus pechos dicen que eres una chiquilla, tus muslos saben que eres mi perdición. Tu piel es una patria para mis manos, tu vientre un desañuno con vino y pan por tu cintura sale el sol más temprano y se muere el verano cuando te vas. Tu pubis es un delta de agua salada, tu falda...la más corta de Chamberí, tu risa es una lágrima equivocada, tu cama se inventó para no dormir. Hembra y señora que cada hora cambia de piel, golfa y decente, dulce serpiente de cascabel, flor de alquitrán, lluvia que llueve, besos con sal.
Una muestra de que algo tan dulce a veces tiene un gusto agrío.

martes, 7 de septiembre de 2010

Incompatibilidad de caracteres

Buena forma de mostrar las cosas que son diferentes, pero a pesar de eso, los opuestos se atraen
70 veces 7 lo intenté, si me largo para siempre es porque no puedo más, no tengo nada que perder sólo el miedo a la soledad. Me temo que esta vez es el fin, adiós amor, adiós mujeres. Puede ser un caso de incompatibilidad de caracteres. Cada vez que digo que sí ella en cambio opina que no, siempre que prefiero dormir ella insiste en hacer el amor, si la engaño con una rócker, ella me la da con un mod, cada vez que yo ligo un póker ella lleva una escalera de color. Cuando le propongo salir me contesta “ni pensarlo, hogar, dulce hogar”. Canto algo de Bob Dylan y protesta (maldición, su rollo es el vals). Si me excita el 69 me grita: “quiero un 42”. Siempre que en mi piso de Tabernillas llueve en su buhardilla brilla el sol. Adiós amor, adiós mujeres. Puede ser un caso de incompatibilidad de caracteres. Cuando me mudé al Albaicyn ella en su Lavapiés se quedó, si coreo el “Hala Madrid” me responde “Atleti campeón”.(Visca el Barça!) Cuando doy un paso adelante ella da dos pasos atrás, si ando loco por una amante me echa un poco de bromuro en el coñac. Siempre que la voy a besar me lo impide un repentino ataque de tos, trato de dejar de fumar, y por mi santo me regala un cartón.Cuando de repente la olvido jura que se muere por mí. Siempre que por fin me suicido acto seguido le entran ganas de vivir. Incompatibilidad de caracteres. 




lunes, 6 de septiembre de 2010

Ganas de ...

Porque no puedo competir.
Hierven los clubs y los adolescentes comen pastillas de colores. Harto de mal vivir el siglo veinte muere de mal de amores. Los hechiceros de la tribu resucitan para invertir en mis pecados y hacen los traficantes de estampitas su agosto en el supermercado. Y la mentira vale más que la verdad y la verdad es un castillo de arena y por las autopistas de la libertad nadie se atreve a conducir sin cadenas. Y yo me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que te quiero. Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti. Cada mañana salto de la cama pisando arenas movedizas, cuesta vivir cuando lo que se ama se llena de ceniza. Y por las calles vaga solo el corazón sin un mal beso que llevarse a la boca y sopla el viento frío de la humillación envileciendo cada cuerpo que toca.
Aunque yo hubiera cambiado invierno por infierno.

domingo, 5 de septiembre de 2010