¿Cuándo fue la última vez que despertaste desnudo en la playa? Él había perdido noción del tiempo, se había ido a dormir con la premisa de cambiar el pasado, de modificar los males que lo atormentaban. No recordaba cuando fue la última vez que había escuchado esa canción, quizás habían pasado horas, días o semanas. La verdad, a pesar de haber reconocido sus errores, él sabía que todo lo llevaba al mismo camino, dejar de lado su soberbia, su ego y su estupidez aunque sea por un par de horas, hasta que sea el momento de acabar con romance.
sábado, 28 de marzo de 2015
viernes, 27 de marzo de 2015
Donde va a parar
Los sueños llegan desde lugares lejanos hasta el fondo del ojo, las manchas esconden la verdadera imagen, y los presagios muchas veces quedan colgados como globos cargados de helio, las personas se alejan y las voces murmullan. En el trasfondo de la velada, los matices se pierden en la escala de grises, los pelos de las doncellas atrapan a los jóvenes entusiastas, que presos de sus miedos cometen perjurio ante los jueces de la noche. Las mañanas se olvidan y las noches no abundan en esta reunión clandestina. Mientras tanto todos se preguntan ¿Dónde va a parar todo lo que soñamos?
lunes, 23 de marzo de 2015
Ya no hay forma de pedir perdón
Los lunes dejaran de ser un día normal en la agenda cotidiana, dicen que los días pasan más lentos y las hojas empiezan a caer. Los versos se escriben con lagrimas y los pensamientos son distantes, mi sangre se hace extranjera y mi voz se parte como un rayo golpeando la tierra. El juego de las cartas marcadas termina con los peones en el suelo, la reina hace jaque mate y el tablero explota con el pasar de las horas. Díganle a los escribas que mi negocio todavía no está acabado.
domingo, 22 de marzo de 2015
Brilliant Disguise
La lluvia me castiga si todavía no hubiese precipitado, el viento me golpea como si fuera árbol marchito, las nubes me ocultan la esperanza del día y el sol no se asoma en esta mañana de domingo. Preso de mis palabras yo cumplo mi condena, he estado lejos de mis malos hábitos y la oscuridad se hace más evidente. Me he perdido en un mar de dudas como un náufrago a la deriva, he jugado a ser mi propio investigador privado y en cada escena ensucie, la evidencia. He dejado de ser la otra voz del teléfono para convertirme en aquel señor que está ahí. Es hora de olvidar los disfraces y despertar de ésta terrible pesadilla.
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