domingo, 22 de marzo de 2015

Brilliant Disguise

La lluvia me castiga si todavía no hubiese precipitado, el viento me golpea como si fuera árbol marchito, las nubes me ocultan la esperanza del día y el sol no se asoma en esta mañana de domingo. Preso de mis palabras yo cumplo mi condena, he estado lejos de mis malos hábitos y la oscuridad se hace más evidente. Me he perdido en un mar de dudas como un náufrago a la deriva, he jugado a ser mi propio investigador privado y en cada escena ensucie, la evidencia. He dejado de ser la otra voz del teléfono para convertirme en aquel señor que está ahí. Es hora de olvidar los disfraces y despertar de ésta terrible pesadilla.


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