Los lunes dejaran de ser un día normal en la agenda cotidiana, dicen que los días pasan más lentos y las hojas empiezan a caer. Los versos se escriben con lagrimas y los pensamientos son distantes, mi sangre se hace extranjera y mi voz se parte como un rayo golpeando la tierra. El juego de las cartas marcadas termina con los peones en el suelo, la reina hace jaque mate y el tablero explota con el pasar de las horas. Díganle a los escribas que mi negocio todavía no está acabado.
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