Ha pasado tantos días, tantas noches, tantas horas, el viejo teclado cubierto de polvo se destapa para escribir nuevas memorias. La luz se enciende en esta habitación y tu silueta entra por mi ventana, mi mente sueña que te desnuda y el juego empieza debajo de las sabanas. Los planes de secuestro se elaboran, mis ganas de verte no se miden en escalas y los besos se hacen presente en las sombras de los arboles. Tantos secretos se han guardado, que uno más, no le hace mal a nadie. Sin embargo creo que hoy podría morir de amor.
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