El motor se acelera, el corazón bombea más sangre a todo el cuerpo, mis pies juegan con los pedales del destino, mientras mis manos van cambiando los tiempos de la velocidad. En la radio suena una hermosa melodía, que despierta mi inquietud por llegar más rápido a mi lugar de origen. La butaca se reclina, mi alma es empujada y todo empieza a terminar.