Como estoy seguro que te olvidarás de avisarme, te hago memoria en estás palabras. Te recuerdo aquella noche que nos vimos en soledad, ese encuentro entre dos personas bajo la luz de luna, la búsqueda alocada de un bar que termino siendo una cerveza en la reserva ecológica. El gruñido de tu boca que no deseaba escapar de mis besos, el tiempo que nos marcaba con sonidos volver a nuestros hogares. Y el principio de algo que marcaba un final. Lo bueno de esta historia es que no termina con una hasta luego sino con un hasta mañana.
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