Por poco olvido donde dejos las sábanas, la cama es un nido vacío esperando que los desinfortunios se acaben pronto. El precio de un mañana es demasiado caro para esta noche de domingo. El espía holandés todavía saca fotos a la puerta de mi casa, sabe que vivo, sabe que espero pero por sobre toda las cosas. Sabe que algo me traigo entre manos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario