Signos de pregunta terminan en tu nombre, abreviaturas que llevan a las conjeturas más extrañas. Dentro del palacio de la memoria, mis paredes retumban con solo nombrar un simple aminoácido. Los crucigramas se esconden en la tienda de revistas y los diarios publican tu foto por todos lados. Adiós reina, tu voz siempre va ser recordada por los mejores oídos.
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