Los cimientos empiezan a debilitarse producto de las malas practicas, las costumbres que alejan al razonamiento cotidiano se muestran en este edificio. Los vientos atraviesan las paredes de papel, las agrietan, dejando en su surco nuevos caminos. Los ruidos toman el control de la noche, los fantasmas se hacen presentes, todo se derrumba y la única prueba de todo es el toque invisible del caos.