Pleitos cosechados por serpientes, miedos que salen por los armarios, cárceles que encierran niños inocentes y pecadores que inventan sus pecados. El mar mata lo que traga, la sed no se calma en esta lluvia. Los que huyen se convierten en cobardes y los ausentes dejan su marca presente. Misericordia para los vivos que han olvidado porque viven, en esta tierra
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