El peculiar silencio que desborda la mente humana comparte telón con las sombras diurnas. Los números charlan entre papeles rosados, se alinean sobre una columna y son atravesados por la justicia de un lápiz. Principios que se han almacenado dentro de un caja fuerte, métodos olvidados en cuadernos de principio de siglo. El tiempo se oxida a mi paso y solo queda lo que eres, eso que solamente eres.
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