Han pasado tantos años de locura colectiva que se han olvidado los logros conseguidos. La libertad tan preciada fue hecha estatua, se ha convertido en un pájaro de grandes alas y ha volado por los aires escapando de los lugares donde fue enjaulada. De la opresión por duros grilletes al reemplazo cotidiano de la manipulación, el sabor agrio de una verdad que no tiene el valor de verdad sino de conformidad que no deja ver, no deja escuchar y no deja hablar. Se han dejado atrás miles de razones con el tiempo, sin embargo nunca es tarde para romper los engranajes, ponerse de camino a lo desconocido y morir siendo libre, siendo salvaje.
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