El carril rápido no acelera mi viaje por la autopista, el segundo después del mañana es impredecible contigo, las risas abundan en la cama y los sueños tienen gusto a mermelada. Todos los absurdos quedan atrapados en el pisa papeles del escritorio. Los reflectores que iluminan la sala saben que el libreto esta cambiando de locura.