Entre este mar de clavos, mis pies se entierra en la arena, la devastación golpea mis piernas y la agonía se hace eterna. Cruzando la calle con los ojos vendados, el destino muestra su trampa macabra. Creadores de desgracia golpean la puerta de mi casa, aves de rapiña sobre vuelan mi cabeza pensando que mi tiempo se acerca. La espera lastima, corta la parte superficial de mi piel, sin embargo mi espada esta desenvainada, lista para pelear.