En el comercio de divisas entre buscando un corazón que se venda más caro que el mío, intente sacar un buen precio, venderlo a pesar de todas las consecuencias. Ante la negativa constante y las excusas que me brindaban, lo único que podía hacer era intentar saldar mi deuda en el mercado negro. El cambio de valor fue tan grande, que cuando me quise dar cuenta ya no tenia mi corazón, este fue saqueado de su lugar de procedencia.