El paso de lo años logra erosionar algo de mi piel, los golpes ya no duelen en este mar de cenizas, el viento sacude a mi cuerpo sin embargo no puede moverme. Adherido a la pared esta mi control de emociones, el aire para respirar cuelga del techo como si fuera necesario volar para acceder a él. La lluvia ni siquiera me moja, soy como una piedra.