Las balas siguen rozando mi piel, cruzan el aire como ráfagas de viento que destruyen algo mas que carne. El espejismo de una utopía desborda por la carretera de tierra, la fantasía de los hechos choca a contramano de cada ser. El anhelo de la verdad es la manija de este complejo sistema de cuerda, el suspiro y el adiós se contradicen dentro de este paradigma. No hay realidad, no hay final feliz, los buenos mueren.
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