La creatividad muere ante la sombra de un anestesista, el realismo cotidiano llega infundido por pesares que descomprimen la veracidad de los hechos. Miles de individuos sufren la ausencia que desprende un ser querido, el regreso del más allá es tan triste como perder el propio espíritu. De vuelta a la vorágine solo queda rezar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario