Pequeñas piedras siguen impidiendo mi pasos, la aeronave todavía no esta diseñada para volar. Puedo caer en un sueño roto, plantar un árbol en el medio de una montaña y a pesar de eso no desistir. El motor que mantiene la constante es más denso que el propio aceite que lo lubrica. De vuelta a los gustos mundanos.
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