Paisajes llenos de esperanzas, rumbos desconocidos y álamos llenos de vida. Quince minutos me bastan para mostrarte una realidad diferente, un juego de miradas en la cama de un hotel. Parloteo confuso y difuso entre el cansancio y el alcohol. Ya no queda mas que observar como dos amantes pierden la razón. La felicidad se adueña de ellos aunque sea por unos instantes. El reloj marca la hora señalada y el hechizo se rompe, la princesa abandona la cama y se dispone a partir.