Mis días de duelo parecen terminar, es hora de lavarse la cara y volver a empezar. Analizar todas las probabilidades, como un idiota más. Sin una parte de mi ser, sin refugio y sin lugar, es hora de irse a caminar. Quizás sea una buena oportunidad para tirar notas al azar, fundirme en una triste melodía, repartir cartas y salir a jugar.