Bajo un manto de piedad, se encienden velas para que todo siga bien, las convulsiones son tan profundas que mis heridas tiemblan. Creo perder el tiempo en una habitación de hospital, mi cuerpo ya no se mueve, no puedo captar emoción. Quizás el destino me juega una sorpresa y mi tiempo sea, una experiencia para recordar. Fuerza Campeón.