Un castillo en la ciudad, un lugar para encontrarse los dos, en esta vida. Un refugio singular, ocupar la libertad y proteger todas aquellas heridas que fueron hechas con el pasar de los años. El camino hacia todo sentido es guiarse por la luz que emana el brillo de esos ojos. La sonrisa que esparce felicidad y se expande hacia todos los destinos. El pensamiento de llegar, despejar y descansar para comprender lo vivido. Es el beso que das, el perfume que atrapa y la caricia que recupera a cualquier herido.
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