La piel se seca con el calor de tu mirada, la espina clavada en el cuerpo y la gran indiferencia marcan las horas hacia un nuevo día. La distancia con tu boca promueve la lujuria, catapulta mis sentidos y me lleva a la locura. Presa de mis propios miedos, enemigo íntimo de mi engaño, llegar al lugar de destino con todos los agravantes es una verdadera epopeya.
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