Se empieza a correr la voz, que el ladrón de corazones rotos, esta emprendiendo un viaje hacia la puerta de la luna. La historia empieza a tomar fuerza por los pasillos del conventillo y se hace cada vez más fuerte con el paso de los días. Juran los pecadores que lo han visto en lugares sospechosos, juran las vírgenes que todavía mueren de amor por él. Sin embargo, el reloj marca la hora señalada y muchacho de ojos claros, brilla por su ausencia. Muchos piensan que ya no es aquel devorador de almas que vivía pendiente de las estrellas, aquel que lloraba en cada luna llena y otros sostienen que todavía espera ponerse de acuerdo consigo mismo.
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