He sido el criptógrafo de la mente maestra, desarrollando ideas y principios, jugando con la fortuna y el azar. Malgaste mi tiempo en proyectos sin sentido, desfigure el rostro de los iluminados y me atreví a esconder el verdadero tesoro bajo siete llaves celestiales. En un principio los ángeles no quisieron que descubra la verdad, con los años aprendí a ensuciarme las manos y deje de ser el analista para pasar a ser el hombre de acción. Tarde más tiempo en darme cuenta que a pesar de ser un muñeco articulado, todavía seguía siendo un hombre de signos.
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