Como todas las cosas en la vida, nacen y mueren, los humanos inventaron la excusa perfecta para no sentir la falta de vacío que se genera con la muerte, a lo que se apegan a objetos materiales, como por ejemplo una simple fotografía. Todos tienen sueños, ambiciones, deseos y si no logran sus metas, se conforman con la imagen de la pared. En este juego de monaguillos y mojigatas el primer escandalizado suele ser, el corredor de apuestas.
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