Tengo dos segundos de inspiración, tengo mi vaso con hielo y el whisky se mueve de lado a lado. El frío se desvanece en la noche y el pecado intenta transformarse en sueño. Los aullidos de los lobos despiertan mis sentidos, escapan de los bosques, se unen a mi destino. Mi fantasma me protege, mi verano se avecina y los dragones todavía quieren quemar mi cabeza. El pasaje que he comprado, no marca un lugar definido y la sombra se hace eco, solo para amenazarme. No te olvides que la muerte es amiga y confidente, te separa y te trata como un simple juguete. Y si a pesar de mis dichos no tomas conciencia, no te olvides que yo, ya no velo por tu ausencia.
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