Al tiempo se le va acabando la cuerda, al reloj se le van escapando las horas y a los versos escritos se le va diluyendo la tinta. El clima del otoño llega con frío y lluvias, los santos protegen a los fieles y en los hospitales se mandan señales de ayuda. Los ritmos de la luna, los tambores del fuego y las serpientes de tierra aprovechan la oportunidad de viajar hacia otras costas. Cuando el patrono de la luz, se encienda, entonces no habrá más oscuridad.
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