domingo, 23 de marzo de 2014

Spike

El viento en la cara empieza a golpear mi rostro desde temprano. El despertador suena temprano un domingo, solo para arruinar el sueño de mañana. Las nubes se perdieron en las montañas y todavía no han llegado a la llanura. Los pájaros se olvidaron de sus cantos y los gallos cantan ante la salida de la luna. Hoy no tengo tantas palabras pero debe ser porque mañana también estaré en la cama.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario