El sábado muestra su cara y las piernas no se dejan de mover, las manos se mueven al ritmo de las estrellas, los aros salen de los cajones y los rostros se llenan de maquillaje. Los peines buscan cabellos enredados, las uñas esperan que se arreglen y las llaves aguardan dentro de la cartera. Todo esta listo para que las chicas tengan su noche y puedan hablar sin filtro alguno.