Las gotas de lluvia ya no rompen mi ventana, las puertas no se golpean en la noche, el sudor no escapa en la mañana. El sabor de despertar tan cerca de la madrugada me hace saber que la penumbra se acaba y que el fin pronto llega. A días de la primavera, las flores se mojan para así tener su reserva de agua y no sufrir el calor que les espera.