No hay sincronización en esta mañana de alfombras viejas, no hay respuesta a las preguntas realizadas, no hay salida sin entrada y no hay autopistas en estas olvidadas calles. En las páginas de este cuento se inventan adjetivos, se escapan los adverbios y se revierten los verbos. Cuando el agua hierva a noventa y ocho grados centígrados entonces podré tomar unos ricos mates.