Un ave vuela por los cielos celestes, la corriente que se genera en el cuello del tornado atrapa al joven gorrión, las alas se desprenden del cuerpo abandonado y las palpitaciones aumentan a mil. La agonía no llega a ocupar un lugar circunstancial, la razón tropieza con las ramas del bosque. Cuando los mártires conquisten las estrellas, los dioses pedirán perdón.