El maquillaje esconde las muecas que liberan los acusados, las caretas ocultan sus rostros y despiertan a las almas enterradas. El campo de batalla deja heridas, el fuego cruzado lastima a los propios aliados, la confianza termina cuando tocan la campana, los traidores mueren y los ciegos miran con desconfianza ajena. El reloj marca la hora señalada y es hora de volver a brindar con pizza y champagne.