Mirar el sol con tus ojos, recibir un mate con rumbo desconocido, encender la radio y escuchar un tema a todo volumen. El partido termina una hora más tarde de lo habitual, los palos chocan y el dolor que provocan hace cambiar todas las reglas conocidas. La salida más cercana esta bloqueada por el jolgorio de la muchedumbre y las risas se escapan en esta cancha de arena.