La preparación no fue perfecta, el defecto cambia la hora del reloj y el arbitro señala un offside inexistente. El juez condena al jugador por perder los estribos, el gesto técnico es abandonado por la hinchada de turno, los vecinos gritan por cada gol errado. Los besos que no se dan, se cobran con intereses. Los ritmos que cambian el tiempo, se disfrutan con sol. Cuando menos pienso más actúo.