La bandera se ondea en lo alto del mástil, el viento de libertad se encuentra atrapado en el frió del sur. Los mediocres dominan los libretos y los protagonistas son empleados que solo esperan poder cobrar. No hay decretos que puedan imponer, no hay cadena que pueda aprisionar a los muñecos de esta sociedad, es hora de hacerse de unas tijeras y cortar el hilo del titiritero.