El estado de sitio que gobierna sobre mis neuronas, atrapa las ganas de salir hacia este mundo tan bello de ideas. La opresión atraviesa los rincones oscuros de materiales peligrosos y me lleva a un punto de inflexión. Lejos de este circo, el payaso no divierte a su sombra y el trapecista tiene miedo de caer. Cuando a veces recuerdo el origen de la tragedia, miro el espejo para intentar volver.