Mis dedos vuelan por las telarañas de un pasado tormentoso, el refugio de un soldado es la pared de un callejón oscuro, las balas sobrevuelan por arriba de los sombreros de copa, el engranaje de lo cotidiano funciona sin aceite de oliva. Dicen que mi alma esta corrompida por el blues y el jazz, que mi espíritu es negro y mi corazón, muy puro para este ritmo. ¿Qué saben ustedes, estúpidos mortales, sobre música?