La energía empieza a decaer en esta fabrica de espirales, los mosquitos empiezan hacer uso de sus habilidades y la piel se empieza a irritar. En el mero segundo instante que el timbre suena, mi cerebro recuerda tu voz. La verborragia del locutor se desprende de esta columna radial, el invitado sorpresa oculta su fascinación por las historias de amor. Seguramente hubo un momento que supo saber cuando parar.