Sorprendido por el nuevo anochecer, las estrellas combinan sus colores con el gris firmamento. El atuendo para esta velada no es el indicado, el vaso vacío solo refleja mis ganas de beber. El escalón roto demora mis pasos y tuerce mis tobillos ante el peso de la culpa. La aflicción, el deseo y el coraje de seguir se entrecruzan con la simple constante, las variables desaparecen ante cartas perdidas.
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