viernes, 17 de agosto de 2012

Agua en Buenos Aires

El llanto inexpresivo de la luna ante la huida del sol, solo llena de inseguridad a la intranquila población. El agua inunda las calles y cubre las casas, los autos se estancan antes de arrancar. El preso desea quedarse en su prisión de cristal y pensar que mañana será el día de su fuga. Las actividades cambian de color y lo que debía ser quizás nunca vuelva a ocurrir. Hoy es uno de esos días que terminan ocurriendo cosas raras, sobre todo si hay mucha agua en Buenos Aires.