Despertar en la absurda demencia, contemplando los segundos que se desvanecen en un simple vació. La soledad muestra su halo de melancolía, el temor de los transeúntes se lleva a cabo bajo una nueva ceremonia. Tristes son los finales que se escriben en licencia de las facultades del ser humano, aunque lo que más pena genera, es olvidarse de sus sueños y perderse en un letargo eterno.
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